Sepúlveda
Villa medieval sobre un promontorio rocoso encima de las Hoces del Duratón, a sesenta kilómetros al noreste de Segovia, base para el kayak y la observación de buitres.
Villa de piedra asomada al cañón del río Duratón
Por qué la gente se aloja en Sepúlveda
Sepúlveda se extiende sobre una estrecha cresta caliza entre dos ríos, el Duratón y el Caslilla, un emplazamiento defensivo ocupado desde época romana y hoy puerta de entrada al Parque Natural de las Hoces del Duratón. El casco antiguo se agrupa en torno a la Plaza Mayor, una plaza rectangular y alargada bordeada de soportales de piedra y asadores de cordero. Las calles son empinadas, empedradas y desconcertantes: la villa reúne siete iglesias románicas a poca distancia, casi todas cerradas salvo en días de fiesta, y un castillo medieval reducido a una torre y un lienzo de muralla desmoronada. Dos mil habitantes, quizá cien plazas hoteleras y, entre semana fuera del verano, sensación de medio vacío.
El verdadero atractivo es el cañón. El río Duratón excava una garganta de cien metros de profundidad en la meseta caliza, y en sus paredes anida una de las mayores colonias de buitre leonado de Europa. La Ermita de San Frutos, un santuario en ruinas, se encarama en un espolón rocoso treinta metros sobre el río, accesible en coche o a pie, y las vistas son sobrecogedoras. Las empresas de kayak de la aldea de Villaseca, doce kilómetros aguas abajo, alquilan embarcaciones por 25 € la media jornada y organizan salidas guiadas a 40 € por persona. El río es tranquilo, apto para principiantes, y remar bajo los cortados con los buitres planeando arriba es inolvidable.
Sepúlveda es mitad villa turística, mitad centro agrícola en activo. Los fines de semana atrae a excursionistas españoles que vienen por el cordero asado y las rutas del cañón; entre semana los visitantes son sobre todo senderistas, aficionados a las aves y jubilados. Los precios de los hoteles bajan un tercio de lunes a jueves. Las calles son bonitas pero no preciosistas: pintura descascarillada, maquinaria agrícola aparcada en callejones, vecinos discutiendo en el bar, y el ambiente es más funcional que pintoresco. Si buscas perfección medieval, Pedraza está treinta kilómetros al suroeste. Si quieres una villa de verdad con acceso a naturaleza espectacular, Sepúlveda es mejor base.
Sáltatela si no piensas caminar ni remar. Los museos son pequeños y prescindibles, la vida nocturna es un bar y todos los restaurantes sirven la misma carta. Ven por el cañón, por los buitres y por la sensación de estar en un lugar que aún no se ha optimizado del todo para el visitante.
Los hoteles se concentran en el casco antiguo, cerca de la Plaza Mayor, y a lo largo de la carretera principal de acceso desde el sur. Cuenta con 60 a 90 € por noche entre semana y 90 a 130 € los fines de semana, normalmente con desayuno. Casi todos son establecimientos familiares pequeños en casas de piedra rehabilitadas, correctos pero sin nada especial. La Hospedería de los Templarios, en la Calle Conde de Sepúlveda, es la mejor: un edificio medieval restaurado con patio y camas excelentes. Evita el hostal barato de las afueras; trabaja con grupos de autocar y las paredes son finas. Reserva con antelación para fines de semana y festivos; entre semana puedes presentarte y negociar.
Qué hacer en {region}
Conduce o toma un taxi doce kilómetros al norte hasta Villaseca de Sepúlveda, donde dos empresas de kayak operan desde el acceso al río. Alquila un kayak por 25 € la media jornada y rema aguas arriba, dentro del cañón, bajo paredes de cien metros pobladas de buitres leonados. El río es tranquilo, sin rápidos y apto para principiantes. Las salidas guiadas cuestan 40 € e incluyen el transporte de vuelta al inicio. Reserva en julio y agosto; en temporada media puedes presentarte y alquilar sobre la marcha.
Conduce trece kilómetros al este hasta el aparcamiento del camino de acceso a la ermita y recorre el último kilómetro por pista de tierra hasta la capilla en ruinas, encaramada en un espolón. Las vistas sobre el cañón y el meandro del río son excepcionales. La capilla es una ruina sin techo, abierta a cualquier hora y sin entrada. Desde el aparcamiento se tardan veinte minutos a pie; desde Sepúlveda, veinticinco en coche por una carretera rural con curvas.
El asador más fiable de la Plaza Mayor, con medio cordero para dos a 50 € o cochinillo entero a 70 €. El comedor es de muros de piedra y ruidoso, el servicio es directo y el cordero está perfectamente hecho. Reserva para la comida del domingo; entre semana por la noche puedes entrar sin más. Cierra lunes y martes en invierno.
Un lienzo fragmentario de muralla medieval recorre el lado norte del casco antiguo, con un tramo de adarve transitable cerca del castillo. Del castillo solo queda una torre cuadrada y escombros, vallados y sin apertura oficial, pero se ve todo desde fuera. El paseo por la muralla ofrece vistas sobre el valle del Caslilla. Sal de la Plaza Mayor y sigue la Calle Barbacana hacia el norte; el circuito lleva treinta minutos.
La iglesia más antigua de la villa, del siglo XI, con galería de dos pisos y capiteles esculpidos con escenas bíblicas. El interior es de encalado sencillo, pero las proporciones son bellísimas. Abre los domingos por la mañana para la misa y los jueves por la tarde en verano; fuera de esos horarios solo verás el exterior. Está en la Calle Subida de la Cárcel, cinco minutos cuesta arriba desde la plaza.
Toma la SG-V-2322 hacia el este desde la villa, siguiendo las indicaciones a la Ermita de San Frutos. La carretera bordea el borde del cañón con varias áreas de parada que se asoman sobre la garganta y el río. La ruta completa son veinte kilómetros de ida y vuelta y lleva una hora con paradas. La mejor luz es a última hora de la tarde, cuando los cortados se vuelven dorados.
Qué ver
Hoteles cerca de Sepúlveda
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Todos los hoteles que cubrimos en Sepúlveda
- El Corral De Perorrubio 3★ · 4.9/5
- La Fuente del Pinar 3★ · 4.8/5
- Posada de San Millán 1★ · 4.8/5
- Hotel Rural El Labrador 3★ · 4.7/5
- Las Casas del Duraton 2★ · 4.7/5
- El Rincón de las Hoces del Duratón 4★ · 4.6/5
- Hospedería de los Templarios 3★ · 4.6/5
- Finca Rincón de la Vega 1★ · 4.6/5
- Hotel Rural Puente del Duraton 4★ · 4.5/5
- Hotel Rural Pantano de Burgomillodo 3★ · 4.5/5
- Hotel Rural Vado del Duraton 3★ · 4.5/5
- Hotel Puerta Sepúlveda 3★ · 4.4/5
- Hotel Boutique Hoces Del Duratón 4★ · 4.2/5
- Tres Hermanos 1★ · 3.7/5
- Casa La Escondida 4★
- El encinar de las Hoces Vivienda de uso turístico 4★
- El Enebron Hoces Del Rio Duraton 4★
- El Mirador de la Sierra Y Casa Rosmari 4★
- La Casita de Duraton 4★
- La Cerca Entre Hoces 10 20pax Amplios espacios comunes 4★
- La Perseverancia 4★
- La Senda Del Duratón 4★
- VuT El Pozo la Carrera 4★
- Casa Rural Hoces Del Duraton El Villar 3★
Cómo moverse por Sepúlveda
Sepúlveda no tiene estación de tren. Desde el aeropuerto de Madrid-Barajas, alquila un coche y conduce hacia el norte por la A-1 y la N-110: dos horas en total. Desde la ciudad de Segovia, toma la N-110 hacia el noreste durante sesenta kilómetros; es una hora de trayecto entre campos ondulados y robledales. Los autobuses desde Segovia salen dos veces al día entre semana y una los sábados, ninguno los domingos, así que el horario no sirve para visitas cortas. Hay aparcamiento gratuito por todo el casco antiguo y en una explanada grande en el acceso sur. El coche es imprescindible para llegar a los miradores del cañón y a los embarcaderos de kayak. Hay taxis, pero escasean: resérvalos con antelación si los necesitas.
Preguntas sobre Sepúlveda
Sí. Conduce hasta la Ermita de San Frutos para asomarte desde lo alto del cortado, o haz la ruta por la carretera del cañón, con varios miradores. Ambas opciones son accesibles en coche y apenas exigen andar. Las vistas desde arriba son excelentes, aunque te pierdes la escala y los buitres que se ven desde dentro del cañón en kayak.
Sí. El Duratón es un río tranquilo, sin rápidos ni corriente fuerte. Los niños a partir de seis años pueden remar en un kayak doble con un adulto. Las empresas facilitan chalecos e instrucciones básicas. La única dificultad es la duración: la mayoría de las salidas son de dos a tres horas, lo que cansa a los más pequeños.
Entre semana y fuera del verano, no: puedes presentarte y encontrar habitación. Los fines de semana y de julio a agosto conviene reservar, sobre todo si quieres uno de los mejores sitios. Mayo y septiembre son ideales: buen tiempo, menos gente y precios más bajos.
Solo si te interesa específicamente la arquitectura medieval. Casi todas están cerradas salvo en misa, los interiores son sobrios y los exteriores resultan más interesantes. El Salvador es la mejor si la pillas abierta. No organices el viaje en torno a las iglesias: el cañón es el plato fuerte.