Coca
Pueblo diminuto a cincuenta kilómetros al noroeste de Segovia, visitado casi en exclusiva por su espectacular castillo mudéjar de ladrillo del siglo XV.
Castillo de ladrillo rojo con torreones y fosos en Coca
Por qué la gente se aloja en Coca
Coca es un pueblo de mil doscientos habitantes, llano y anodino salvo por una cosa: el Castillo de Coca, una fortaleza del siglo XV levantada íntegramente en ladrillo que se alza sobre fosos secos como un castillo de arena convertido en piedra. Es uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar mudéjar de España, con sus torreones y almenas intactos y un interior lleno de salas abovedadas y escaleras de caracol. Abre a diario para visitas guiadas, con entrada a 3 €, y los cuarenta minutos de recorrido valen cada céntimo. Fuera del castillo, Coca no ofrece casi nada: una iglesia modesta, dos hoteles pequeños, unos cuantos bares y calles de casas bajas color ocre.
El castillo domina el pueblo física y económicamente. La mayoría de los visitantes llega a mediodía, recorre la fortaleza, come algo rápido y se marcha. Los dos hoteles son básicos, con precios de 45 a 65 € por noche, y la ocupación es baja salvo en los puentes españoles. No hay tiendas dignas de ese nombre, ni vida nocturna, ni atractivos secundarios. El paisaje de alrededor es pinar llano y campo de labor, monótono y seco. Coca es un destino de un solo monumento y, salvo que vayas muy despacio o te apasione la construcción en ladrillo, con dos horas lo tienes visto.
La visita al castillo es solo en español, pero la arquitectura se explica sola: sube a las torres, recorre el adarve, entra en la capilla y en la torre del homenaje. El trabajo de ladrillo es extraordinario (motivos geométricos, arcos sobre ménsulas, hiladas en espiga) y el estado de conservación es casi perfecto gracias a las restauraciones del siglo XX. Se permite hacer fotos. Los fosos están secos y cubiertos de hierba, buenos para un picnic si traes la comida de fuera, porque en el pueblo no hay ni tienda ni panadería.
Sáltate Coca si no te interesan los castillos o si ya has estado en Cuéllar, cuyo castillo es mayor y está en una villa más funcional. Ven si quieres ver una fortaleza mudéjar en estado impecable y sin multitudes, o si estás haciendo la ruta de Segovia a Valladolid y necesitas una parada que merezca la pena.
Dos hoteles pequeños, ambos básicos. Hostal Castillo es el mejor de los dos, en la carretera de acceso al castillo, con habitaciones sencillas y limpias con baño propio por 50 a 70 € la noche. El otro es una casa rural a las afueras del pueblo, más barata pero mal mantenida. En ninguno el wifi funciona con fiabilidad y el desayuno es elemental. Reserva por teléfono; la oferta en internet es escasa. Dormir aquí solo tiene sentido si estás recorriendo la comarca con calma y buscas silencio extremo. Si no, visítalo en una excursión de un día desde Cuéllar o Segovia.
Qué hacer en {region}
El castillo abre a diario de 10:30 a 13:00 y de 16:30 a 18:00, cerrado los lunes, con entrada a 3 €. Las visitas guiadas salen cada media hora, duran cuarenta minutos y son solo en español. Subes a las torres, recorres las almenas, entras en la capilla gótica y bajas a los sótanos. La arquitectura de ladrillo es impresionante y el estado de conservación, casi perfecto. Se permiten fotos. Las entradas se compran en la caseta de la entrada; no hace falta reservar.
Los fosos secos que rodean el castillo son profundos y cubiertos de hierba, y se pueden recorrer gratis por fuera de las murallas. Da la vuelta completa al perímetro para ver la fortaleza desde todos los ángulos y apreciar el diseño defensivo. El paseo lleva veinte minutos y las mejores vistas para fotografiar están en la esquina noroeste con la luz de la tarde.
La iglesia del pueblo está en la plaza principal: un edificio modesto del gótico tardío con torre de ladrillo e interior encalado y sobrio. Abre para la misa del domingo a las 11:00 y algunas mañanas entre semana. El retablo tallado merece un vistazo si la pillas abierta; por lo demás, el exterior no tiene nada especial. Entrada gratuita.
Uno de los dos sitios del pueblo donde se puede comer sentado, cerca de la plaza. Menú del día por 12 €, cocina castellana sencilla: pollo asado, cerdo a la plancha, guiso de lentejas. La calidad es aceptable, las raciones son grandes y el trato es amable. Abre a diario a mediodía; por la noche, solo viernes y sábado. No hace falta reservar.
Una pista de tierra sale del extremo sur del pueblo y entra en los Pinares de Coca, un pinar municipal llano. Camina dos kilómetros hacia el sur hasta el emplazamiento de unos hornos romanos de ladrillo, hoy simples montículos y tejas rotas, pero interesantes si atas cabos con el material del castillo. La ida y vuelta lleva una hora, es llana y sombreada y no hay señalización. Lleva agua.
Qué ver
Hoteles cerca de Coca
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Todos los hoteles que cubrimos en Coca
- Caballero de Castilla 4★ · 5/5
- La Candela 3★ · 4.9/5
- Rincon Naif 3★ · 4.8/5
- El Descanso de Los Lares 4★ · 4.6/5
- Aire De Pinares 4★
- Casa Jardín El Arco 4★
- Casa Rural Dona Catalina 4★
- La Casa de Los Dos Rubios 4★
- Los Olivos 4★
- Los Segadores 4★
- Tiara Vacaciones 4★
- Apartamentos Alameda 3★
- Apartamentos la Rocanda 3★
- Bulevar Suite 3★
- Casa Rural En Los Trigales 3★
- Casa Rural La Gurriata 3★
- Casa Rural Las Barricas 3★
- La Nava casa de pueblo con patio y calefacción con chimenea 3★
- La Via Verde 3★
- Los Alisos Segovia 3★
- San Isidro 3★
- Casa rural El Arroyo 1★
- Hotel Fray Sebastian 1★
- Señorío de los Fonseca 1★
Cómo moverse por Coca
Coca no tiene estación de tren ni servicio regular de autobús. Desde el aeropuerto de Madrid-Barajas, alquila un coche y conduce hacia el noroeste por la A-6 y la SG-342: noventa minutos en total. Desde la ciudad de Segovia, toma la N-110 y la SG-342 hacia el noroeste durante cincuenta kilómetros; son cincuenta minutos entre pinares. Desde Cuéllar son quince kilómetros al suroeste, veinte minutos. Hay aparcamiento gratuito junto al castillo y por todo el pueblo. El coche es imprescindible salvo que tomes un taxi desde Cuéllar, que cuesta 25 € por trayecto y exige reservar la vuelta.
Preguntas sobre Coca
Sí, si te interesa la arquitectura militar medieval o el arte mudéjar. El trabajo de ladrillo y el estado de conservación son excepcionales. Si los castillos no te dicen nada, sáltatelo: en Coca no hay nada más que justifique el trayecto.
Con dos horas basta: cuarenta minutos de visita al castillo, veinte para recorrer los fosos y una hora para comer. Quedarse más requiere un entusiasmo sincero por el silencio de los pueblos pequeños.
No. Solo se entra en visita guiada y las visitas tienen horario fijo. No se puede recorrer el castillo por libre. Si pierdes un pase, toca esperar al siguiente.
Sí. La visita al castillo implica subir escaleras y andar por las almenas, algo que suele gustar a los niños, y los fosos son un lugar seguro para corretear. El pueblo es tranquilo y el centro está libre de coches. No hay atracciones infantiles específicas, pero el castillo engancha por sí solo.