Fiestas de pueblo en la provincia de Segovia que merecen cuadrar un viaje
Vecinas con traje tradicional en procesión por la plaza de un pueblo segoviano de muros de piedra
Seis fechas por toda la provincia, desde una fiesta de febrero dirigida enteramente por mujeres hasta los encierros que se reivindican como los más antiguos de España, y lo que cuestan las camas en cada una.
Santa Agueda en Zamarramala, principios de febrero
A dos kilómetros de las murallas de Segovia, en el alto sobre el Eresma y con vista directa al Alcazar, Zamarramala celebra la fiesta más singular de la provincia. El fin de semana más próximo al 5 de febrero, las mujeres del pueblo asumen simbólicamente el poder por un día: se eligen dos alcaldesas, vestidas con el pesado traje tradicional y joyería de plata, que encabezan una procesión, una misa y una quema ceremonial en la plaza. Es antigua, es genuinamente local y tiene declaración de interés turístico nacional en lugar de estar montada para los visitantes.
También cae en la parte más fría del año segoviano, con máximas por la tarde de 6 a 9 grados y posibilidad de nieve. Por eso es una ganga: las habitaciones en la ciudad de Segovia a principios de febrero se sitúan entre 60 y 85 € la doble de gama media, de las más baratas del calendario, y puedes subir andando o en un taxi corto hasta Zamarramala. No cuentes con comer en el pueblo, que ese día tiene una capacidad mínima; reserva una comida en Segovia y sube por la tarde. Confirma la fecha exacta con el ayuntamiento, porque se mueve con el calendario.
Pedraza y sus noches de las velas, los primeros sábados de julio
Pedraza es un pueblo amurallado de piedra y balcones de madera a cuarenta kilómetros al noreste de Segovia, y durante dos noches de sábado a principios de julio apaga la luz eléctrica y enciende miles de velas por las calles y en la Plaza Mayor para un concierto de música clásica al aire libre. Las entradas son limitadas, salen a la venta con meses de antelación y se agotan. El efecto visual, subiendo desde la única puerta del pueblo hasta una plaza iluminada por velas y rodeada de casas porticadas, es la imagen más potente de la provincia.
El problema práctico es que Pedraza aloja como mucho a unas pocas decenas de visitantes, en hoteles pequeños y casas rurales que ponen esas dos noches a 160-250 € y que suelen estar agotadas en primavera. Dos alternativas viables: alojarte en Segovia y conducir los cincuenta minutos de vuelta después del concierto, como hace mucha gente, o instalarte en Sepulveda o Turegano, cerca. Reserva primero el concierto y luego la cama, nunca al revés, y consulta el programa oficial para las fechas y el momento de salida de las entradas antes de organizar el viaje.
Los encierros de Cuellar, la última semana de agosto
Cuellar, a sesenta kilómetros al noroeste de Segovia en tierra de pinares, celebra unos encierros que la villa documenta como los más antiguos de España, y sus fiestas de la última semana de agosto construyen todo el calendario en torno a ellos. Los encierros bajan desde los pinares de las afueras, atraviesan el campo y entran en las calles, lo que supone una versión más larga, más salvaje y más rural del encierro que la mayoría de los visitantes conoce de otros sitios. Junto a eso hay una semana entera de peñas, charangas, verbenas hasta el amanecer y un castillo iluminado por encima de todo.
Es una fiesta de locales con infraestructura turística limitada. El alojamiento propio de Cuellar es escaso y se agota; Segovia está a una hora en coche y mantiene disponibilidad a 95-130 € la doble un fin de semana de verano. Ten claro a qué vas: aquí hay toros, y si eso te supone un problema, elige otra fecha. Si vas, llega pronto, mira desde una posición en las talanqueras y no desde la calle, y cuenta con noches largas y tardes de 30 grados con apenas sombra en los tramos abiertos.
San Juan y San Pedro en la ciudad, finales de junio
Las fiestas patronales de Segovia caen la última semana de junio, hasta el 29 de junio, y cambian por completo el carácter de la ciudad durante unos siete días. Feria, conciertos, charangas, toros en la plaza, fuegos artificiales sobre el valle y fiestas callejeras que se alargan mucho más allá de medianoche. Los precios son moderados, en torno a 95-125 € la doble de gama media, porque es una fiesta local y no un imán de fin de semana madrileño, y las noches entre semana dentro de las fiestas siguen siendo razonables.
La consideración es el ruido. Si reservas una habitación en la Plaza Mayor o cerca, en Calle Real o en el eje hacia el Azoguejo durante la semana de fiestas, lo oirás todo hasta las tres o las cuatro de la madrugada. Eso es o el motivo del viaje o un desastre, y no hay término medio. Quien tenga el sueño ligero debería alojarse en San Lorenzo, Nueva Segovia o hacia Palazuelos de Eresma y bajar al centro por la tarde. Finales de junio trae además el primer calor serio del año, con tardes de 28 a 31 grados.
Títeres en mayo, libros en septiembre
Dos festivales llenan los meses intermedios de Segovia y ambos justifican organizar un viaje. En mayo, un festival internacional de títeres y teatro de calle toma plazas, patios y atrios de iglesia por todo el casco antiguo, con buena parte de las funciones gratuitas y al aire libre, lo que lo convierte en la mejor semana familiar del año segoviano. Las habitaciones en mayo van de 100 a 140 € los fines de semana, y el tiempo es lo mejor de la primavera: 18 a 23 grados de día, tardes frescas y luz larga.
En septiembre, un gran festival literario trae autores y público a la ciudad durante varios días, llenando hoteles entre semana como no lo hace nada más fuera de los puentes. Si vienes por la ciudad y no por las charlas, esa es una semana a evitar; si vienes por ellas, reserva con ocho semanas. Ambos festivales publican programa y venta de entradas en sus propias webs con bastante antelación, y las fechas se mueven de un año a otro, así que compruébalo antes de cerrar vuelos o trenes.
Las fechas de otoño e invierno que los locales sí respetan
San Frutos, el 25 de octubre, es el día del patrón de Segovia, centrado en la catedral, y una de las pocas grandes ocasiones que sigue siendo abrumadoramente local. Por esa misma época la provincia se vuelca en la comida: micología en los pinares de Valsain y Navafria, tradiciones de matanza en los pueblos y cartas que cambian las ensaladas por el lechazo y los judiones. Los programas de fiestas de pueblo se adelgazan mucho a partir de noviembre, pero los restaurantes rurales están en su mejor momento y las habitaciones en toda la provincia tocan su mínimo anual de 60-90 €.
El invierno trae un puñado de fiestas de pinares y sierra en los pueblos al sur y al este de la capital, varias con declaración de interés turístico y mucho humo de leña, hachas y guiso de por medio. Son pequeñas, frías y sin pulir, y precisamente por eso son los días menos turísticos del calendario. Ninguna tiene fechas fijas de estándar internacional; consulta con el ayuntamiento del pueblo en cuestión o con la oficina de turismo provincial unas semanas antes, porque los programas se confirman tarde y el tiempo puede moverlos.
Cuál planificaría yo de verdad
Si puedes elegir libremente, quédate con las noches de las velas de Pedraza en julio y asume la carrera por las entradas. Nada más en la provincia ofrece una experiencia comparable, y combinarlo con dos noches en Segovia te da un fin de semana largo redondo: acueducto y Alcazar el viernes, Pedraza y las hoces del Duraton en Sepulveda el sábado, La Granja el domingo. Calcula unos 120-150 € por noche por una doble decente en Segovia en julio más las entradas del concierto, y reserva ambas cosas a principios de primavera.
Si tus fechas están fijadas en invierno, ve a Santa Agueda a principios de febrero y asume el frío como parte del trato. Pagarás la mitad que en julio, la ciudad estará vacía, los asadores estarán en su momento más atmosférico y verás algo que no tiene casi nada que ver con el turismo. La que yo me saltaría, salvo que tengas un motivo concreto, es la semana literaria de septiembre, que sube los precios sin cambiar lo que un visitante ve en la calle.
Antes de reservar
Las preguntas que la gente hace sobre Segovia, respondidas con los números de este mes.
Solo para los conciertos a la luz de las velas de Pedraza y para las funciones de pago de los festivales de la ciudad; las fiestas de pueblo, las procesiones y los propios encierros se ven gratis desde la vía pública. Las entradas del concierto salen con meses de antelación y se agotan, así que consulta pronto el programa oficial de Pedraza en lugar de presentarte esa noche.
Cuellar y Sepulveda tienen autobuses desde Segovia, pero los servicios son escasos, sobre todo los domingos y a última hora, lo que complica volver después de un acto nocturno. Para Pedraza, el coche o un taxi reservado son prácticamente imprescindibles. Verifica los horarios vigentes con la compañía de autobuses antes de contar con ellos.
Pedraza en las noches de las velas suele estar agotada a principios de primavera, tres o cuatro meses antes. Cuellar para sus encierros de finales de agosto conviene reservarlo con dos meses. Para todo lo demás, la ciudad de Segovia tiene oferta suficiente y con cuatro a seis semanas basta fuera de los fines de semana de puente.