Hoteles para familias en Segovia, clasificados
Familia caminando hacia el acueducto de Segovia
Hemos probado 8 alojamientos con niños de 3 a 12 años y los hemos ordenado por tamaño de habitación, ubicación y si el desayuno contentaba a todos.
Qué hace que un hotel sea familiar en Segovia
Segovia es compacta y se recorre a pie, pero las cuestas y los adoquines ponen a prueba a las piernas pequeñas y a los carritos. Un hotel familiar debe estar cerca de los principales monumentos —idealmente a diez minutos del acueducto o de la Plaza Mayor— para poder volver fácilmente a la siesta o a por la merienda olvidada. El tamaño de la habitación importa: muchas pensiones del casco tienen dobles con encanto pero sin espacio para una cuna o una cama supletoria. Busca alojamientos con habitaciones comunicadas, suites familiares o al menos una doble grande con sitio en el suelo para un colchón infantil.
El desayuno es el otro filtro clave. Un bufé con yogur, fruta, cereales y tostadas alimenta a los niños sin dramas y permite empezar la jornada a las 09:30 en lugar de buscar una cafetería que sirva algo que un comensal exigente acepte. El parking gratuito vale mucho si has venido en coche desde Madrid, y una piscina pequeña o una terraza dan a los niños un sitio donde quemar energía tras una mañana de museos. El aire acondicionado es imprescindible en julio y agosto, cuando a mediodía se alcanzan los 32 °C.
Nuestra elección: hoteles de tres estrellas cerca del Paseo Ezequiel González
Los alojamientos de gama media del Paseo Ezequiel González y la Avenida Fernández Ladreda ofrecen el mejor equilibrio entre espacio, ubicación y precio para familias. Las tarifas van de 95 € a 140 € por noche por una habitación familiar para cuatro, con desayuno incluido. Están a diez minutos a pie del acueducto, por calles llanas y arboladas con aceras anchas: fácil con carrito o con un niño de seis años cansado. Las habitaciones son modernas y amplias, a menudo de 28 a 35 metros cuadrados, con dos camas dobles o una doble y literas.
La mayoría tiene una pequeña piscina exterior abierta de junio a septiembre, una salvación tras una mañana calurosa subiendo la torre del Alcázar. El desayuno es un bufé en condiciones con huevos, jamón, queso, bollería y zumo. Algunos alojamientos tienen un rincón de juegos con juguetes y libros, aunque suele ser un simple hueco enmoquetado más que una sala dedicada. El aparcamiento es gratuito o cuesta 8 € por noche, y el personal está acostumbrado a las familias: te dejan una trona, te calientan biberones o te buscan una canguro si lo pides.
Opción económica: hoteles de cadena en la circunvalación
Si tu prioridad es ajustar el gasto y tienes coche, las cadenas económicas de la Avenida Padre Claret funcionan bien en familia. Las tarifas van de 65 € a 90 € por noche por una triple o cuádruple, y el aparcamiento es gratuito. El desayuno cuesta entre 8 € y 10 € por adulto; los menores de doce años suelen pagar 5 € o comer gratis, según la marca. Las habitaciones son justas —unos 20 metros cuadrados— pero funcionales, con literas para los niños y espacio suficiente para abrir dos maletas en el suelo.
Los inconvenientes son la ubicación y la falta de ambiente. Estás a dos kilómetros del casco, lo que supone veinte minutos a pie o 7 € de taxi en cada trayecto. No hay restaurantes ni parques infantiles cerca, y las vistas son una carretera o un aparcamiento. Pero para una parada de una o dos noches recorriendo Castilla y León, estos hoteles cumplen. Los niños pueden corretear por el aparcamiento al atardecer y ahorrarás entre 40 € y 60 € por noche frente a alojarte en el centro.
Casas de huéspedes con encanto en el Casco Antiguo
Algunas casonas rehabilitadas y pequeños hoteles boutique del casco aceptan familias, pero con contrapartidas. Las tarifas por una suite familiar arrancan en torno a 130 € y llegan a 200 € en temporada alta. Las habitaciones son preciosas —piedra original, techos con vigas, muebles antiguos— pero a menudo se reparten en varios niveles unidos por escaleras estrechas. Si tienes un niño pequeño que trepa, es un estrés. Rara vez hay sitio para una cuna, y algunos alojamientos exigen una edad mínima de ocho o diez años.
El desayuno suele ser continental —cruasanes, mermelada, café—, lo que puede no saciar a niños hambrientos. La ventaja es la ubicación: estás a un paso de la catedral y la Plaza Mayor, así que puedes subir a la habitación en cinco minutos si alguien necesita un descanso. El aparcamiento suele estar fuera, lo que significa arrastrar el equipaje por callejones empedrados, incómodo con niños a cuestas. Estas casas encajan con familias de niños mayores y tranquilos que sepan apreciar el marco histórico.
Apartahoteles para estancias largas
Si vas a pasar tres noches o más en Segovia, plantéate un apartahotel o un apartamento con servicios. Varios alojamientos cerca de la estación de autobuses y en la Calle Fernández Ladreda ofrecen unidades de uno y dos dormitorios con cocina office desde unos 90 € por noche. Tener nevera, microondas y fregadero permite guardar la merienda, calentar sobras y preparar el desayuno a los más melindrosos sin pagar precios de cafetería. Los apartamentos suelen alojar de cuatro a seis personas e incluyen un sofá cama o literas en el segundo dormitorio.
La mayoría de apartahoteles no tienen piscina ni zona de juegos, y la limpieza es cada tres días en lugar de diaria. Pero el espacio extra y la posibilidad de poner lavadoras hacen la vida familiar más fácil. Se llega al acueducto andando en doce o quince minutos y hay supermercados cerca, en la Avenida de la Constitución. Reserva directamente con el establecimiento para preguntar por descuentos en estancias semanales, que pueden dejar la noche por debajo de 75 €.
Hoteles rurales cerca de La Granja
El campo entre Segovia y La Granja de San Ildefonso alberga varios hoteles rurales y casonas rehabilitadas que atraen a familias que buscan espacio y aire libre. Las tarifas van de 110 € a 160 € por noche, a menudo con desayuno incluido. Las habitaciones son grandes —algunas con zonas de dormir separadas o altillos para los niños— y muchos alojamientos tienen jardines, columpios o pequeñas granjas con animales. Funciona muy bien con niños pequeños que necesitan correr y a los que aún no interesan los museos.
La pega es que estás a quince minutos en coche de Segovia y no hay transporte público. Entrarás en la ciudad cada día, lidiarás con el aparcamiento y perderás la espontaneidad de volver andando al hotel a descansar. Pero si tu plan incluye La Granja, Riofrío y rutas por la Sierra de Guadarrama, tener aquí la base tiene sentido. Algunos alojamientos preparan picnics y organizan paseos a caballo o rutas guiadas por la naturaleza.
Qué evitar
Descarta las pensiones diminutas del casco salvo que viajes con un solo hijo y poco equipaje. Las habitaciones suelen tener 15 metros cuadrados con una cama de matrimonio y nada más. Las escaleras son empinadas y estrechas, los baños son compartidos o tan pequeños que bañar a un niño es un rompecabezas, y el desayuno es una cesta que dejan en la puerta. Son sitios con encanto para parejas, pero un suplicio en familia. Evita también los alojamientos sin aire acondicionado si viajas de junio a septiembre: en Segovia aprieta el calor y un ventilador no basta.
Desconfía de los hoteles que anuncian piscina sin especificar tamaño ni ubicación. Algunos tienen piscinas de azotea que en realidad son bañeras profundas, demasiado pequeñas para nadar y sin vigilancia. Otros comparten piscina con alojamientos vecinos, lo que se traduce en aglomeración y ruido. Pide siempre fotos y medidas. Por último, comprueba si el desayuno está incluido o se cobra aparte. Algunos anuncios ocultan el precio del desayuno, que puede sumar entre 30 € y 40 € al día para una familia de cuatro.
Antes de reservar
Las preguntas que la gente hace sobre Segovia, respondidas con los números de este mes.
El parque infantil decente más cercano está en el Parque de la Dehesa, a unos quince minutos a pie de la Plaza Mayor. Hay pequeñas zonas de juego cerca de la estación de autobuses y en el Paseo Ezequiel González. El casco tiene pocas zonas verdes, así que planifica las pausas en cafeterías con terraza.
La mayoría de hoteles de tres estrellas o superiores prestan cunas y tronas sin coste, pero hay que pedirlas al reservar. Las pensiones pequeñas puede que no tengan ninguna. Confírmalo siempre por escrito, sobre todo en temporada alta, para evitar disgustos al llegar.
Las habitaciones familiares suelen ser para cuatro. Para cinco necesitarás una suite o dos habitaciones comunicadas, lo que dispara el precio. Los apartahoteles suelen tener mejores configuraciones para familias numerosas, con sofás cama y literas.
Las avenidas principales fuera del casco están bien. Dentro del Casco Antiguo, los adoquines y las callejuelas empinadas hacen del carrito un trabajo duro. Una mochila o fular portabebés es más práctico para el centro histórico, y puedes usar el carrito para pasear por el Paseo Nuevo o los parques.